Viajando a Pushkar en un bondi cama (difícilmente se pueda describir, es tipo un compartimento doble donde estamos acostados, súper seguro!(?) arriba de asientos comunes) comenzamos este relato. Acabamos de pasar 4 días en Jaisalmer, la Golden City, una ciudad en medio del desierto de Thar a 60 km de la frontera con Pakistán. La ciudad es muy linda, todos los edificios color dorado al borde de la misma se levanta un fuerte espectacular que gobierna la ciudad y obviamente, es el atractivo mayor.
Llegamos de Jodhpur en un tren que arranco a las 5 am y llego a las 11. Llegamos bárbaro, durmiendo bien y viajamos con varios turistas, pero nos hicimos amigotes de una pareja israelí. Unos fenómenos, Ari y Suri. Cuando llegamos a Jaisalmer los estaban esperando unas amigas de ellos, y nos fuimos todos juntos a su hotel. El hotel lo manejaba un chantun con quien sacamos un safari con camellos. Estaba bien el hotel, pero muy feo, eso si súper barato. Pagamos 200 rupias la noche, unos 4 dólares para un cuarto con baño e internet, nada mal.
Luego recorrimos el fuerte, muuuuy lindo. Parece una ciudad europea medieval. En el fuerte hay hoteles y museos y sobre todo restaurants con unas vistas impresionantes. A pesar de todo, no quisimos entrar al museo, porque la verdad es que ya nos vamos a pudrir de tanto museo, así que nos relajamos leyendo en uno de estos restaurantes.
Al día siguiente teníamos que levantarnos a las 8 am para ir al safari al desierto pero la noche anterior, en el restaurant del hotel, comí unos fideos con “tomate”, resulto ser que en lugar de tomate me dieron chili, siendo la comida más picante que probé en mi vida. Con lo cual, a las 4 am, me desperté y me la pase en el baño hasta las 8. Ahí estaba muy débil, así que nos quedamos durmiendo a la mañana y nos llevaron al desierto a las 4 de la tarde. Justo llegamos para sacarnos algunas fotos en las dunas, nos encontramos con nuestros amigos israelíes y vimos el atardecer ahí, espectacular.
Después comimos y nos acostamos a dormir bajo miles de estrellas, impresionante! (aunque dormimos en carpa). A la mañana siguiente comenzamos nuestro safari en camello. Anduvimos como 4 horas en estos bichos gigantescos! Increíble, la verdad es que es muy copado como llegaron a dominar a estas bestias tan grandes. Son animales muy altos, aunque más lentos que los caballos, y la verdad, me quedo con estos últimos para andar, es más cómodo. Después de 4 horas encima de los camellos, el culo duele bastante, jaja. Aun así, la experiencia estuvo buena y nuestros guías fueron muy buena onda.
Llegamos a un lugar con sombra, donde comimos y luego con un jeep nos llevaron de vuelta a la ciudad. Ahí nos fuimos a otro hotel adentro del fuerte que debe ser el más lindo que estuvimos. Tipo viejo, bien con arabescos y bien oriental, nos encantó y encima lo pagamos también muy barato, todos los hoteles acá son bien torabas, es cuestión de buscar un poco.
A la noche comimos con Christophe, un amigo francés que nos hicimos, que es macanudo. Vive en Mónaco donde es manager de un restaurant, no sé si capo o no, pero buena onda. Y también con nuestros amigos israelíes, que nos contaban sus dificultades para entrar en varios países del mundo (son re viajeros) por el solo hecho de ser israelíes. También nos contaron que son 3 los años de servicio militar que tiene en el país para los hombres y 2 para las mujeres, muchísimo!!! Pero entendible para un país que, prácticamente, está en guerra con alguien siempre. La verdad que es horrible, porque dicen que tienen un país muy lindo, pero es complicado en ese sentido. A mi entender, y como pasa con India, la religión los tiene retrasados a nivel mundial, aunque en el caso de Israel es por la guerras que provoca su religión y aquí es por la cantidad de ritos ridículos que están obligados a hacer durante su vida. No critico la religión en sí, sino el hecho de no evolucionar por la mitología que tienen (tipo la griega por la cantidad de dioses).
Hoy estuvimos recorriendo el lago, que queda afuera del fuerte, pero antes nos invitaron a tomar unos mates una pareja, el español y ella argentina, que acaban de mudarse a un departamentito en el fuerte, Antonio y Adriana, muy buena onda. Se vinieron acá porque en España, no hay nada que hacer parece, y se dedican a comprar y vender ropa, aunque él sabe muchísimo sobre la historia de India y sus religiones (de ahí los cuentos más arriba, ya que no quiere a los brahmanes, que serían los sacerdotes hinduistas y que considera que mantienen al pueblo atrasado con los rituales, aduciendo por ejemplo que la vida es solo una etapa de algo mucho mayor, o de una reencarnación, con lo cual no es importante. Con esto provocan que la gente se sienta culpable en muchos aspectos. En cierto modo, muy parecido a la Iglesia de la edad media).
Y para terminar, una anécdota divertida, estábamos yendo en Rickshaw a la estación de bondi y de golpe hay como un choque, miramos para atrás y estaba Christophe (el amigo francés) levantándose de una moto que había chocado, mínimamente, y puteando a lo loco. Se vino al Rickshaw, ya que estamos viajando juntos a Pushkar, y empezó a putear mientras nos contaba que había pasado. Lo gracioso es que estaba tan caliente y puteando tanto que todo nos lo contaba en francés!! Jaja, lo tuvimos que parar y decirle, no te entendemos, estás hablando en francés y ahí se dio cuenta. El tema es que a nosotros nos había pasado lo mismo con otras francesas a las que les hablamos en español. Pasa que uno, cuando agarra un poco de confianza con alguien, ya lo siente como cercano, entonces como estamos todo el día hablando en ingles con los indios, cuando te “relajas” un toque para hablar con alguien que sentís cercano por ahí te sale hablar en tu propio idioma por esta cercanía justamente.

muchachos aprovechen todo esto q es increible, no se lo van a olvidar nunca mas
ResponderEliminartraigan data para el resto de los viajeros!!
un abrazo grande a los 2
Nico E